jueves, 26 de febrero de 2015

Oración para salir de la depresión

Esta oración está dedicada a todas aquellas personas que sufren en silencio de la oscuridad porque no pueden ver la luz y la claridad en su vidas, aquellas personas que solo piensan en lo negativo y no saben como salir de la depresión o tristeza que ha inundado sus corazones.

"Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y la puerta se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá..." (Mateo 7:7-8). Porque la oración siempre recibirá respuesta.

Señor,
Siento un vacío muy profundo en mi pecho, llénalo con tu gran amor e infinita misericordia.
Mis cargas son muchas y ya no tengo fuerzas, por favor llévate esta depresión que me consume por dentro y aleja de mi toda tristeza, soledad, angustia, odio, miedo, opresión, culpa y autocompasión.
Mi corazón está muy débil y cansado de tanto dolor.
Tu eres mi refugio en los buenos tiempos y también en los tiempos difíciles,
Ayúdame a recordar que a través de ti hay gozo.
Restaura mi alegría y mi jovialidad.
Dame fuerza para concentrarme en mis bendiciones en lugar de mis desgracias, querido Dios. Trae a mi pensamiento todas las cosas por las que puedo agradecerte.
Llena mis espacios vacíos con tu amor y promesa de paz duradera.
Quítame las vendas de la tristeza, destruye las cadenas que me atan y atacan mi corazón con fuerzas negativas. Llévatelas y deja en su lugar el don de la alegría, de la fe, del amor.
Señor, ayúdame a alcanzarte y a tocarte; a mantener mis ojos puestos en Ti y no en los problemas.
Ayúdame a recordar como se siente tu presencia bondadosa.
Amado Señor, te agradezco que me guíes por estos valles oscuros, porque junto a ti no temeré mal alguno.
Danos paz y consuelo a quienes enfrentamos los días llenos de dolor y depresión.
Danos fortaleza para escapar de esta prisión que nos agobia.
Camina delante y al lado de nosotros, para que podamos caminar en tus pasos.
Sé que tu nos sanarás y alejarás de nosotros toda la oscuridad que acecha nuestras vidas.
Derrama tu luz sobre nosotros y llénanos con tu misericordia.
Gracias por escuchar y responder a nuestras oraciones. 
Amén.

Esta oración la he hecho para buscar acercarme mas a Dios en nuestros momentos mas oscuros, cuando la melancolía y el dolor nos impide ver con claridad, porque Dios no calla cuando sufrimos.  Si sabemos algo sobre Dios, es que él se acerca a quienes sufren, así que mantén los ojos abiertos para Él.

Mil Bendiciones para todos los que las necesitan.

lunes, 23 de febrero de 2015

Oración para la noche

Señor, que esta noche descubra que no existe mejor descanso que refugiarse en la oración para descansar en paz.  Dame tu paz Señor, esa paz que escapa de toda comprensión humana. Esa paz que serena mi alma y que me hace sentir que Tú estás conmigo, y que donde Tú estás nada malo puede sucederme. 

Me cobijo bajo tus alas porque sé que ahí es donde siempre estaré protegido. Guarda a mi familia entre tus manos, protégeles de todo mal, devuelve la salud a quienes están enfermos y concédenos una santa noche. 

Danos a todos tu bendición para que podamos despertar muy bien.

jueves, 1 de enero de 2015

Oración de Año Nuevo 2015

Que todos los miembros de mi familia y amigos que 
necesitan un milagro Año Nuevo sean bendecidos. 
Que todo el que haya tenido un mal año, 
reciba este nuevo año con esperanza en su corazón. 
Que todos los que hayan tenido un año agobiante, 
se les haga mas ligera su carga y 
tengan la oportunidad de disfrutar del nuevo año, y 
Que la persona que lea esta oración tenga un 
Feliz y Próspero Año Nuevo.

** Feliz 2015 **

lunes, 29 de setiembre de 2014

miércoles, 6 de agosto de 2014

EL SILENCIO


Cuenta una antigua Leyenda Noruega, acerca de un hombre llamado Haakon, quien cuidaba una Ermita. A ella acudía la gente a orar con mucha devoción. En esta ermita había una cruz muy antigua y muchos acudían ahí para pedirle a Cristo algún milagro.

Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodilló ante la cruz y dijo:
"Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en La Cruz." 

Y se quedó fijo con la mirada puesta en la efigie, como esperando la respuesta. El Señor abrió sus labios y habló.  Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras:
"Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición."

"Cuál, Señor?" - preguntó con acento suplicante Haakon.

"Es una condición difícil."

"Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor!" - respondió él viejo ermitaño.

"Escucha: suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardártelo en silencio siempre."

Haakon contestó: "Os, lo prometo, Señor!"

Y se efectuó el cambio. Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño, colgado con los clavos en la Cruz. El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso.  A nadie dijo nada.

Pero un día, llegó un rico y después de haber orado, dejó allí olvidada su cartera. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la cartera del rico. Y tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante Él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje. Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la cartera. Al no hallarla, pensó que el muchacho se la había apropiado. El rico se volvió contra el joven y le dijo iracundo: "Dame la cartera que me has robado!".  El joven sorprendido, replicó: "No he robado ninguna cartera! Le repito que no he cogido ninguna cartera!" - afirmó el muchacho.

El rico arremetió furioso contra él. Y sonó entonces una voz fuerte: "Detente!".

El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. Haakon, dijo que "NO" a la falsa acusación. Este quedó anonadado, y salió de la Ermita.  El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje.

Cuando la Ermita quedó a solas, Cristo se dirigió a su siervo y le dijo: "Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto.  No has sabido guardar silencio."

"Señor", dijo Haakon, "¿Cómo iba a permitir esa injusticia?"

Se cambiaron los oficios. Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño se quedó ante la cruz.

El Señor, siguió hablando:
"Tú no sabías que al rico le convenía perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo; en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para él resultaría fatal. Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida. Tú no sabías nada. Yo si sé.  Por eso callo." 

Y el señor nuevamente guardó silencio.

Muchas veces nos preguntamos por qué razón Dios no nos contesta... Por qué razón se queda callado? Muchos de nosotros quisiéramos que Él nos respondiera lo que deseamos oír... pero, Dios no es así. Dios nos responde aún con el silencio... Debemos aprender a escucharlo. Su Divino Silencio, son palabras destinadas a convencernos de que, Él sabe lo que está haciendo.

En su silencio nos dice con amor:
"CONFIAD EN MI, QUE YO SE BIEN LO QUE DEBO HACER!"

Espero que esta enriquecedora historia les haya gustado y les haya llegado al corazón.



jueves, 31 de julio de 2014

Hoy oro por ti