Bendición para el trabajo

Te doy gracias, Señor, porque puedo trabajar.
Bendice mis labores y las de mis compañeros.
Danos la gracia de conocerte a través del trabajo de todos los días.
Ayúdanos a ser servidores incansables de los demás.
Ayúdanos a hacer de nuestro trabajo una oración.
Ayúdanos a descubrir en el trabajo una 
posibilidad de construir un mundo mejor.
Maestro, como el único que puede saciar nuestra sed de justicia, concédenos la gracia de liberarnos de toda vanidad y de ser humildes.
Te doy gracias, Señor, porque puedo trabajar. 

Amén.

Señor, concédeme imitarte.

Jesús, creo que estás aquí conmigo, que me escuchas y me hablas al corazón. Creo que todo lo que soy es regalo tuyo y que me amas más que nadie en este mundo. Enséñame a tomarme de tu mano y a vivir más confiado en ti, porque contigo no existe mal alguno. Ayúdame a abrirte mi corazón en esta oración, para aceptar con gozo tu voluntad y amarte en el cumplimiento fiel de tu querer. 

Señor, concédeme imitarte en la caridad y la compasión, para que pueda amar a los demás antes de que ellos me amen a mí primero. Dame la luz de tu Espíritu para que no caiga yo en hipocresía. Si tu me amas, ¿por qué no he de amar yo a mi prójimo?

Tú sabes, Jesús, lo que tengo en mi corazón. Te pido que me ayudes a acudir con un corazón abierto a ti. Soy también yo una de tus ovejas, ten compasión de mí. Dispón mi corazón para escuchar tu voz.

Gracias a mi amigo Mario, por brindarme la inspiración para esta oración.

Espíritu Santo te necesito

Espíritu Santo, Creo en ti y te necesito!
Ayúdame para que Tu Gracia y tu perdón 
penetre los íntimos rincones de mi ser.
Ven y renuévame.
Hazme una criatura nueva para caminar hacia lo eterno.
Llena mi ser con tu amor y mi corazón con tu paz.
Que no marque mi camino, el paso tortuoso de lo mundano, 
ni me hieran las burlas de mis hermanos.
¡Ven y renuévame por dentro de mi alma, Espíritu Santo!
Haz que mi corazón sea tan humano, 
que la fe sea el agua que le de la vida; 
que la esperanza sea el alimento 
y la caridad, el sostén.
¡Espíritu Santo, renuévame!
Quita de mi el orgullo, la impaciencia y la indiferencia.
Ilumíname, guíame, fortaléceme, consuélame, 
dime lo que debo hacer.
Hazme conocer y cumplir solamente tu voluntad.
Espíritu Santo eres mi fuerza.  
Te necesito, ven en mi ayuda.
¡Auxíliame, ven y haz morada en mí!
Amén.

Esta oración no tiene autor; he tomado algunas líneas de otras oraciones al Espíritu Santo y he agregado algunas frases de mi propia inspiración.  Espero que les guste.