16 de abril de 2018

¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra esta quebrada y abandonada. Cuando miro tantos niños abandonados, tantos hermanos que lloran, tantas guerras. Cuando miro las lágrimas, la baja estima, la tristeza, los odios, el inconformismo… me pregunto:

¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil. Cuando veo al prepotente y pedante, enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino carente de recursos para defender sus derechos... me pregunto:

¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando contemplo a esa anciana olvidada, cuando su mirada es nostálgica y balbucea aún palabras de amor por el hijo que la abandonó... me pregunto:

¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando miro a ese joven, antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol. Cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora con harapos, sin rumbo, sin destino... me pregunto:

¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando esa chiquilla que debería soñar con fantasías, la veo arrastrar la existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca y se ciñe el vestido y sale a vender su cuerpo... me pregunto:

¿Dónde están las manos de Dios?

Cuando aquél pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico o su miserable cajita de dulces sin vender. Cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán o debajo de algún puente tiritando de frío, con unos cuantos periódicos que cubren su frágil cuerpecito. Cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanza, vagar con la única compañía de un perro callejero... me pregunto:

¿Dónde están las manos de Dios?

Y me enfrento a él y le pregunto: ¿Dónde están tus manos Señor?, para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados.

Después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó: ¿No te has dado cuenta que TÚ eres mis manos? ¡Atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar las estrellas!

Y entonces comprendí que las manos de Dios somos TÚ y YO. Nosotros somos los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje para luchar por un mundo más humano y más justo, aquellos cuyos ideales sean más altos que no puedan acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la crítica, la blasfemia, se reten a sí mismos para ser las manos de Dios.
Señor, ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no han dado lo que deberían dar. Te pido perdón por el amor que me diste y que no he sabido compartir. Sé que las debo usar para amar y conquistar la grandeza de la creación. El mundo necesita esas manos llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir día a día a forjar una civilización. Unas manos que busquen valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar vacías al cielo porque entregaron todo el amor para el que fueron creadas…

Y entonces Dios seguramente dirá: ¡ESTAS... SON MIS MANOS!

Bendice mis manos, Señor!

Autor Desconocido

14 de abril de 2018

Oración por la paz en el mundo

Señor Jesús, tú guías sabiamente la historia de tu Iglesia y de las naciones, escucha ahora nuestra suplica.

Nuestros idiomas se confunden como antaño en la torre de Babel.

Somos hijos de un mismo Padre que tú nos revelaste y no sabemos ser hermanos y el odio siembra más miedo y más muerte.

Danos la paz que promete tu Evangelio, aquella que el mundo no puede dar.

Enséñanos a construirla como fruto de la Verdad y de la Justicia.

Escucha la imploración de Maria Madre y envianos tu Espíritu Santo para reconciliar en una gran familia a los corazones y los pueblos.

Venga a nosotros el Reino del Amor, y confírmanos en la certeza de que tú estás con nosotros hasta el fin de los tiempos.

Amen



www.guadaluperadio.com
Autor: Padre lgnacio Larrañaga

27 de marzo de 2018

Un Padre Nuestro Especial


Padre Nuestro, que estás en las flores, en el canto de los pájaros, en el corazón latiendo; que estás en el amor, la compasión, la paciencia, y en el gesto del perdón. 

Padre Nuestro, que estás en mí, en mi familia, en mis amigos, que estás en ese que yo amo, en ese que me hiere, en aquel que busca la verdad...

Santificado sea tu Nombre adorado y glorificado, por todo lo que es bello, bueno, justo, honesto, de buen nombre y misericordioso.

Venga a nosotros tu reino de paz y justicia, fe, luz, amor. Se el centro de mi vida, mi hogar, mi familia, de mi trabajo, de mi estudio.... 

Hágase tu voluntad, aunque mis ruegos reproducen a veces más mi orgullo y mi ego, que mis necesidades reales.

Perdóname todas mis ofensas, mis errores, mis faltas, mis pecados y ofensas contra ti, contra mi mismo y contra los que me rodean. Perdona cuando se vuelve frío mi corazón.

Perdóname, así como yo con tu ayuda, perdono a aquellos que me ofenden, incluso cuando mi corazón está herido.

No me dejes caer en las tentaciones de los errores, de los vicios, de la crítica, el juicio, el chisme, la envidia, la soberbia, la destrucción, el egoísmo....

Y líbrame de todo mal, de toda violencia, de todo infortunio, de toda enfermedad.    Líbrame de todo dolor, de toda tristeza, angustia y de toda desilusión.

Pero, aún si tales dificultades ves que son necesarias en mi vida, que yo tenga la fuerza y el coraje de decir: ¡Gracias, Padre, Señor Rey del Universo por esta lección! 

¡¡¡Que así sea!!!


Comparte este Padrenuestro para que reine la paz en nuestros hogares, en cada uno de nosotros y en nuestro país.

Recíbelo con el corazón y compártelo con aquellas personas que tú quieras bendecir.

Jornada de oración

17 de marzo de 2018

Plegaria para aumentar la Fe


AMADO JESUS, una vez más vengo a rendirme a tus pies. Te agradezco todos los beneficios que de tu mano he recibido y te alabo porque eres simplemente maravilloso.

Aumenta mi FE, ayúdame a creer con firmeza que TÚ me amas y que tu amor es más grande que cualquier falta que yo pudiera cometer.

PADRE SANTO, Aumenta mi confianza, que no tenga nunca miedo de acercarme a TI con un corazón de niño, que no tiene ni miedo ni vergüenza de abandonarse en los brazos de su papá.

Te amo, pero ayúdame a darme cuenta de que tu amor por mí es mucho más grande del que puedo siquiera imaginar.

AMÉN.


Gracias a mi amiga Niurka por compartirla conmigo.

2 de marzo de 2018

Amado Dios, me acerco a Ti

Amado Dios, me acerco a Ti en esta mañana, lleno de devoción y respeto, para darte gracias desde lo más profundo de mi corazón, porque Tú eres un Dios bueno y bondadoso que día a día y de mil maneras demuestra su inmenso amor por mí. Qué bello es poder despertar cada mañana y sentirse rodeado por tus sublimes bendiciones.

He despertado en un hermoso hogar, tengo salud, voluntad para alcanzar mis sueños, siempre hay alimentos en mi mesa e incluso puedo compartirlos con los demás, me das Tú amor e iluminas mi camino con tu hermosa luz.

Mi vida es hermosa gracias a Ti Señor, por favor nunca te separes de mi lado, pues cada día que pasa te necesito más.

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Amado Dios, me acerco hasta Ti en esta noche, para darte gracias por todo lo que pude vivir en este día que termina, por permitirme disfrutar de las maravillas de tu creación y por haberme dado tu guía, tus cuidados y tu hermosa y constante compañía.

Padre, reconozco que muchas veces soy poco agradecido por todas las bendiciones con las que Tú colmas mi existencia y es por eso que en esta noche quiero decirte que mi vida es feliz y dichosa gracias a Ti y a tu generosidad.


Gracias Niurka