Adorada Sangre de Cristo, a ti vengo con fe de mi alma a buscar tu sagrado consuelo en mi difícil situación, no me desampares mi buen Jesús y te suplico que las puertas que han de abrir en mi camino, sea tu brazo poderoso, el que me las abra, para darme la tranquilidad que tanto ansío. En agradecimiento, daré a conocer esta oración para que los que necesiten de ti, aprendan a tener fe y confianza en tu misericordia. Sangre de Cristo, ilumina mi caminar, así como el sol ilumina el amanecer. Ampárame y condúceme a la Gloria celestial. Te agradezco Señor los milagros que tú puedas concederme. Amén.
Para sentirnos mas cerca de Dios