Gracias Señor por mi familia

Querido Dios,
Gracias por darme una familia que se preocupa por mi.
Y aunque no siempre nos pongamos de acuerdo en todo,
y con frecuencia discutamos por tonterías,
sabemos en los mas profundo de nuestros corazones
que somos afortunados de tenernos unos a los otros.
Puede que no lo digamos muy a menudo cara a cara,
pero yo se que todos nos amamos muchísimo.
Nuevamente, Gracias por bendecirme 
con tan maravilloso tesoro, mi familia.

Amén.


HUELLAS EN LA ARENA

Una noche un hombre tuvo un sueño.
El soñó que caminaba por la playa con el Señor.
A través del cielo destellaron escenas de su vida.
Por cada escena, 
él notó dos pares de huellas en la arena;
unas le pertenecían a él y las otras al Señor.
Cuando la última escena de su vida destelló ante él,
miró hacia atrás a las huellas en la arena.
Notó que muchas veces en el camino de su vida
sólo había un par de huellas.
El también notó que esto sólo ocurría en
los tiempos más tristes de su vida.
Esto lo preocupó mucho y él interrogó al Señor.
“Señor, usted siempre dijo
que cuando yo decidiera seguirlo,
usted caminaría conmigo todo el camino.
Pero he notado que durante los tiempos más
difíciles de mi vida, sólo hay un par de huellas.
Yo no entiendo porqué cuando lo he
necesitado más, usted me ha abandonado”.
El Señor le contestó: 
“Mi querido, querido hijo,
te amo y jamás te abandonaría.
Durante tus tiempos de sufrimiento y aflicción,
cuando sólo ves un par de huellas,
es entonces que YO TE HE CARGADO”.