HUELLAS EN LA ARENA

Una noche un hombre tuvo un sueño.
El soñó que caminaba por la playa con el Señor.
A través del cielo destellaron escenas de su vida.
Por cada escena, 
él notó dos pares de huellas en la arena;
unas le pertenecían a él y las otras al Señor.
Cuando la última escena de su vida destelló ante él,
miró hacia atrás a las huellas en la arena.
Notó que muchas veces en el camino de su vida
sólo había un par de huellas.
El también notó que esto sólo ocurría en
los tiempos más tristes de su vida.
Esto lo preocupó mucho y él interrogó al Señor.
“Señor, usted siempre dijo
que cuando yo decidiera seguirlo,
usted caminaría conmigo todo el camino.
Pero he notado que durante los tiempos más
difíciles de mi vida, sólo hay un par de huellas.
Yo no entiendo porqué cuando lo he
necesitado más, usted me ha abandonado”.
El Señor le contestó: 
“Mi querido, querido hijo,
te amo y jamás te abandonaría.
Durante tus tiempos de sufrimiento y aflicción,
cuando sólo ves un par de huellas,
es entonces que YO TE HE CARGADO”.