Plegaria de un Padre

Dame, Señor, un hijo…

image Que tenga la fortaleza de reconocer cuando ha flaqueado; el valor de enfrentarse consigo mismo cuando sienta miedo.

Un hijo que lleve alta la frente en la honrada adversidad de la derrota, y que sea modesto y gentil en la victoria.

Un hijo que nunca doble la espalda cuando debe erguir el pecho; que no se contente con solo desear en vez de realizar.

Un hijo que te conozca a Ti y se conozca a si mismo… y sepa que en conocerse el hombre a si mismo, se encuentra el fundamento de todo saber.

No lo guíes, Señor, por el camino cómodo y fácil, sino por el sendero áspero, espinoso y difícil donde las dificultades son acicate y reto para vencerlas.  Allí… déjalo que aprenda a hacer frente a las tempestades, a sostenerse firme y seguro en medio de ellas.

Dame, Señor, un hijo capaz de compadecerse de los que flaquean y fracasan.  De sano corazón y altos ideales; capaz de dominarse él mismo antes de pretender dominar a los demás.

Un hijo que aprenda a reír… pero que también sepa llorar.  Un hijo que avance hacia el futuro sin desentenderse jamás de lo pasado. 

Y después de haberle concedido todo eso, imploro de ti, Dios mío, le concedas… suficiente sentido de buen humor para proceder con seriedad sin tomarse a si mismo demasiado en serio.  Humildad y sencillez, compañeros de la verdadera grandeza.  Una mente abierta e imparcial, propia de los verdaderos sabios.  Y la mansedumbre de los verdaderamente fuertes. 

Porque entonces, Señor, yo, el padre de tal hijo, me atreveré a susurrar en lo mas profundo de mi corazón… «No he vivido en vano.»

General Douglas MacArthur

Querido Padre... ayúdame

dios
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxitos, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la moneda, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo. Enséñame a querer a la gente como a mi mismo y a no juzgarme como a los demás.

No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso. Más bien, recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede el triunfo.

Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y la venganza es señal de bajeza.

Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.

Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme, y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.

¡Padre... si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!

Mahatma Gandhi

Señor dale sentido a mi vida

Señor:

Dale sentido a mi vida, necesito verte en mi trabajo, en mi casa, en mi familia, en todo lo que haga esta semana.  Sé que no todo será fácil, que tendré momentos difíciles pero necesito saber que tu estarás ahí, apoyándome, abrazándome, sanándome.

Te Necesito, Dios.  Quiero descansar en ti, que seas tu quien cuide mi vida, mi sueño, mi familia. Porque tu eres quien me cuida y me sana.

Gracias por darme hoy la oportunidad de pensar en los demás. No quiero hundirme en el pozo del egoísmo y la vanidad. Bastante egoísmo hay en el mundo y bastante vanidad a nuestro alrededor.  Hoy es una gran oportunidad para pensar en los demás, para animarlos, sostenerlos, fortalecerlos y sobre todo amarlos, como tú me haz amado.

Tú eres mi esperanza, sé que contigo no hay imposibles. Eres mi consuelo, tú calmas todo y guías mi vida. Eres la razón de mi existencia, en ti mi vida tiene sentido. Gracias por ser mi Dios, mi Padre, mi amigo.

Te amo Señor.

  Dios te bendiga

A veces necesitamos escuchar y ver más allá de lo ordinario. Disfrutar lo maravilloso que otros pueden ofrecer. Hay tantas personas a tu alrededor y probablemente no conozcas lo excepcionales que son. Abre tus ojos y disfruta.  ¡Qué hoy sea un día excepcional!

Oración por el año que termina y el año que comienza

Señor Dios, dueño del tiempo y de la eternidad. Tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.  Hoy te doy gracias por los momentos que me permitiste vivir, pues con los buenos me doy cuenta de las bendiciones que derramas sobre mí, y con los momentos difíciles, me ayudas a fortalecer mi carácter, mi fe y mi amor por ti.  Gracias Señor, por este año que termina y por el nuevo que empieza. Quiero dejar todo en tus manos y poder vivir el día a día agradeciéndote y amándote.  Al empezar un año mas, detengo mi vida ante el nuevo calendario, aun sin estrenar, y pongo ante ti, los días venideros que solo Tu sabes si llegaré a vivirlos.
Señor, al terminar este año quiero darte gracias por todo cuanto me diste. Gracias por la vida y el amor, por el aire y las flores, por el sol y las estrellas, por la alegría y el dolor, por lo que fue posible y por lo que no pudo ser.  Gracias por los días de sol y los nublados tristes, por las tardes tranquilas y las noches oscuras. Gracias por la salud y por la enfermedad, por las penas y las alegrías. Gracias por todo lo que me prestaste y luego me pediste. Gracias Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga, por todo lo hermoso y todo lo dulce, por la existencia de los niños y de las almas buenas.  Gracias por la soledad, por el trabajo, por las inquietudes, por las dificultades y por las lágrimas. Por todo lo que me acercó a Ti. Gracias por haberme conservado la vida, y por haberme dado techo, abrigo y sustento.
Te ofrezco cuanto hice en este año: el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir. Presento ante ti, las personas que a lo largo de estos meses he amado, las nuevas amistades y los antiguos amores, los mas cercanos a mi y los que están mas lejos, los que me dieron la mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Señor, perdóname por el tiempo perdido, por el dinero malgastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías, y el trabajo mal hecho, por vivir sin entusiasmo. Por la Oración que fui aplazando y que demoré en presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios, nuevamente te pido perdón.
Te pido Señor, que me concedas sabiduría, claridad y prudencia para saber actuar en cada momento de la mejor manera.  Dame paz y fortaleza para que pueda yo llevarla también a los demás y ayúdame a ser dócil para cumplir tu voluntad, que sepa descubrirte en cada acontecer y sea yo signo de tu amor en este año que está por comenzar. Quiero vivir cada día con optimismo y bondad, llevando a todas partes un corazón lleno de compresión y amor. Que mi espíritu se llene solo de bendiciones y las derrame a mi paso. Cólmame de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mi, encuentren en mi vida un poquito de Ti. Dame un año feliz, y enséñame a repartir felicidad.

Señor te ofrezco mi persona y lo que soy, pongo en tus manos mi vida para que tu la dirijas; haz de mí tu discípulo fiel, y caminemos juntos este nuevo año que me das.

Amén.