No hay Dios más que tú

Señor...
 
Perdóname porque tantas veces, al oír tus pasos en el jardín de mi corazón, he intentado ocultarme de tu vista. Perdóname por mis pecados que son producto de oír otras voces en vez de la tuya, y perdona mi falta de honestidad al no reconocer delante tuyo mis fallas. 
 
Te pido que me enseñes a obedecerte de un modo total, a no cuestionar lo que me pides, sino simplemente dejarme llevar por tu mano y tu instrucción.  Apelo a tu misericordia y al gran amor que me tienes, para pedirte que me limpies y que me enseñes a guardarme del mal para no caer nuevamente. 

Ayúdame a ser lo suficientemente humilde para escuchar tu voz en todas las personas y circunstancias; que cuando alguien me dé un consejo o me instruya sobre algo, no mire su condición, sino que yo sea sensible a tu inspiración para discernir si ello viene de ti y así obrar en consecuencia.

Por último, rodéame de una comunidad de personas que te busquen y que sepan aconsejarme cuando yo sea rebelde y de ese modo puedas rescatarme y sanarme. Yo abriré mi boca y diré como aquel hombre: "No hay Dios más que tú".


Señor, te prometo que en este día estaré muy atento para descubrir tu voz en mis semejantes, y que realizaré un examen de consciencia profundo, y me confesaré a la brevedad.
 
Gracias a mi amigo Mario por formar parte de esa comunidad de personas que me rodean y me recuerdan siempre, la importancia de ser cristiano.